El Budismo: ¿una filosofía, una forma de vida, una religión?

¿Quiero saber qué es exactamente el Budismo: una filosofía, una forma de vida, una religión?

 

Todas tres pueden ser respuestas apropiadas y es que esto depende básicamente de ti. El Budismo puede considerarse como una filosofía (primera opción) y en ella tienes una explicación del mundo y de lo que allí sucede; unos de sus puntos más fuertes son la lógica y la claridad de conceptos así como también el que de inmediato lo puedes practicar, es decir que no es suficiente con que lo estudies, sino que lo ideal es que poco a poco vayas poniendo en práctica lo que vas aprendiendo. Shakyamuni el buda, no quería que la gente le creyera con la fe del carbonero, sino más bien que escuchara con mente abierta pero también con criterio y sobre todo aplicando lo escuchado a sus propias vidas. Por eso llega el momento en que te será insuficiente verlo sólo como una filosofía porque lo que busca es eminentemente práctico: se trata de ti, de tu mente, de tu sufrimiento, de la causas de dicho sufrimiento y de su solución. ¿Interesante verdad?. Es entonces cuando la filosofía se vuelve forma de vida (segunda opción) es decir, que decides adoptar algunos de los métodos budistas en tu vida diaria. Por ejemplo, decides que es bueno meditar y centrar tu mente para así poder estar atento a lo que sucede contigo y entonces dices: bueno, ‘me voy a levantar quince minutos más temprano, me sentaré en un cojín y enfocaré mi mente en un punto y lo haré todos los días’. Y así comienzas tu práctica y cuando te das cuenta ya hace parte de tu vida, la has incorporado en ti y es entonces una “forma de tu vida”. Pero también es un camino espiritual, una religión (tercera opción), una de las cinco grandes religiones del mundo y por consiguiente es algo con lo cual puedes de corazón identificarte tomando refugio en las Tres Joyas es decir, en el Buda (el estado iluminado de tu mente), en el Dharma (las enseñanzas que te van a conducir hacia la transformación de tu mente) y en la Sangha (las personas que han avanzado en el sendero y han logrado el nivel de la “visión”). Por supuesto como religión sigues unas prácticas, haces tu altar en tu casa, colocas unos símbolos, desarrollas una confianza y un respeto hacia las enseñanzas, es decir, que te haces Budista. Quizás te llame la atención alguna de estas tres opciones.

 

¿Debo renunciar a mis creencias religiosas para practicar el Budismo?

No, tú puedes pensar lo que quieras, no existen limitaciones. De hecho puedes seguir la religión que te enseñaron en tu casa y aprender del Budismo, incluso puedes encontrar conveniente probar y utilizar algunos de los métodos budistas para ser un mejor Católico, o un mejor Cristiano, o un mejor Judío, o un mejor ateo, lo que quieras. Lo importante es que seas un mejor ser humano, una buena persona. El Dalai Lama decía que lo primordial era desarrollar un Buen Corazón y que su religión era la bondad.

Soy una persona muy joven, ¿puedo practicar?

Claro que sí, entre más rápido empecemos mayor posibilidad habrá de lograr nuestras metas. A veces dejamos las cosas para el final; la noche anterior dices ‘mañana voy a meditar’ y a las 5:30 a.m. suena el despertador, pero lo apagas y dices, ‘no, hoy no, mejor comenzaré mañana’. El problema es que cuando te das cuenta han pasado meses o años y quizás cuando de verdad quieras empezar ya es tarde, pues tu cuerpo no te ayuda o estás enfermo, o estás cansado o deprimido y abatido y entonces tal vez te toque dejarlo para tu próxima vida. El mejor momento para empezar es cuanto antes, todo es asunto de voluntad. Quiero cambiar mi vida, quiero ser una mejor persona, acepto las fallas que tengo y las voy a tomar como mi punto de partida. Aprenderé a vivir el presente, a centrar mi mente, a transformarla de acuerdo a mis ideales. Viviré de acuerdo con mis principios y me esforzaré por no dañarme a mí ni tampoco dañar a nadie. Me voy a hacer responsable de mi felicidad y de mi sufrimiento.

¿No es el Budismo algo para los orientales?

No necesariamente, por supuesto el Buda presentó sus enseñanzas 600 años antes de Cristo en el norte de la India (hoy en día Nepal) pero eran enseñanzas para todos, sin castas, sin clases sociales, sin distingo alguno. Somos todos, parte de la gran familia humana bien seamos orientales u occidentales y además nos parecemos y mucho por cierto: todos queremos ser felices todos quisiéramos encontrar una felicidad duradera y liberarnos de nuestros sufrimientos. El budismo no es para un grupo especial, de hecho el Buda fue una especie de revolucionario en su época, en un mundo que hacía muchas diferencias, principalmente por el nacimiento -sistema de castas- Revolucionar es darle la vuelta a las cosas, es pararlas de cabeza y eso es lo que necesitamos hacer con nuestras vidas: darles un nuevo enfoque, uno más fresco, más pleno, más sano. Esto es para todos.

Soy una persona muy ocupada y no tengo mucho tiempo para hacer prácticas ¿qué me aconsejan?

Empezar, hacer un plan, escoger una práctica sencilla para empezar. Darte tu tiempo, valorarte, quererte. En el Budismo solemos practicar una meditación para generar el amor verdadero hacia todos los seres y siempre la comenzamos con nosotros mismos: ‘que bueno que yo pueda ser feliz; qué bueno que yo pueda estar en paz; que bueno que yo pueda tener buena salud; qué bueno que yo pueda sentirme bien’. Y si a esto le añades ‘para beneficiar a todos los seres’ pues tu motivación va a ser muy positiva y útil. Con el tiempo podrás dedicarle más tiempo a la práctica pero para empezar estará bien con que comiences tu día generando una buena motivación, un buen deseo para que todo salga bien para así poder ayudar a los demás; siempre inclúyete a ti y a los otros, recuerda que todos sufren y que todos quieren ser felices. Podrás empezar a leer libros con enseñanzas budistas, aquí en nuestra página hay muchos artículos interesantes escritos por nuestros maestros -los Lamas- que seguro te pueden ayudar. Si vives cerca de algún centro de Dharma pues esto será lo mejor pues lo ideal es aprender con alguien que nos enseñe. Pero no te preocupes pensando que no tienes tiempo, un discípulo de Mahatma Gandhi no meditaba y cuando el maestro le preguntó sus motivos él le dijo que no tenía tiempo. Gandhi le expresó que si tenía tiempo para comer tres y más comidas al día porque no encontrar unos cuantos minutos para dedicarlos al entrenamiento de su mente. ¿Eran pues disculpas del discípulo, verdad? Nos hacemos responsables de nosotros, buscamos el tiempo, estudiamos el método y lo ponemos en práctica; lo demás es postergar lo que sabemos que debemos hacer. Postergar las gratificaciones es una señal de nuestro propio control.

Me dan miedo los altares, con estatuas de budas, dibujos geométricos, objetos foráneos, velas prendidas y olor a incienso. ¿Qué puedo hacer?

Un altar es algo muy común en India, en el Tíbet, el Nepal y otros países con mucha incidencia Budista e Hinduista pero en nuestro medio eso solemos verlo sólo en las iglesias y templos y es lógico que los veamos extraños, estrambóticos y ajenos a nosotros. Bueno, no tienes que hacer un altar, déjalo para los que se sienten bien con altares; pero puedes por ejemplo pensar en hacer de tu cuerpo, de tu mente y de tu día un altar -algo digno de respeto-. En el budismo cada cosa tiene un significado (imágenes, colores, sonidos) pero cuando no lo sabemos podemos pensar que se trata de algo extraño, oriental o incluso que pudiera hacernos daño. He escuchado críticas a nuestras prácticas diciendo que no son cosas buenas incluso que son satánicas o cosas por el estilo. Eso es puro desconocimiento, los símbolos que utilizamos tienen su razón de ser y son básicamente representaciones; ocurre lo mismo con las imágenes de los budas que son arquetipos, representaciones de estados mentales, cualidades de la mente iluminada que toman innumerables formas y que podemos manejar más fácilmente si tienen una representación concreta. Pero no vale la pena preocuparse por esto, es mejor ‘ocuparse’ y hacer lo que nos corresponda. No necesitas altares, incienso, velas, e imágenes pero si requieres sentarte y trabajar con tu mente y para esto necesitas método y voluntad, estos sí son indispensables.

Hablas mucho de meditación, ¿qué es meditar?

Familiarizarte con las cualidades de tu mente, domesticar tu mente, hacerla tu amiga, darte cuenta que tú mente eres tú y que tú eres tu mente; no hay nada allí que destruir es más bien asunto de hacer una alianza. Por lo general estamos familiarizados con las diferencias que encontramos en los demás, nos la pasamos juzgando; ‘esto me gusta, esto no me gusta esto no me importa’. ‘Tú me gustas y por eso te quiero, tú no me gustas y por eso te odio, tú me eres indiferente y no te tengo en cuenta’. Ya somos expertos en meditar, piensa por ejemplo cuando recuerdas a alguien que no quieres, un enemigo, alguien que te haya hecho daño; eres capaz de centrar tu mente en forma casi perfecta durante mucho tiempo contemplando sus errores, sus faltas, proyectándole tu mala voluntad, incluso sintiendo envidia por cualquier cosa que tu enemigo pueda obtener. Y esto sucede con tu mente concentrada y nada ni nadie la puede distraer. ¿Curioso verdad? Con el entrenamiento mental -la meditación- nos proponemos hacer lo mismo pero orientado hacia aspectos positivos que nos beneficien a nosotros y a los demás. Hay muchas formas de meditación; buscamos desarrollar calma mental (shamata) y también desarrollar sabiduría penetrando profundamente en la naturaleza de los fenómenos (vipasana); desarrollamos el buen corazón meditando en los cuatro inconmensurables -amor, compasión, alegría y equilibrio- y también a través del Tonglen y considerando a todos los seres como a nuestras madres a quienes queremos devolver la bondad. Utilizamos meditación analítica, recorriendo las etapas del Lam-rim (sendero gradual para alcanzar la iluminación). Practicamos sadhanas tántricas a través de las cuales nos identificamos con la compasión, la sabiduría, los medios hábiles y muchos otros aspectos de la mente iluminada de un Buda. Como ves son muchas las prácticas que podemos hacer y tú tienes todas las condiciones para estudiarlas e incorporarlas a tu vida.

¿Tengo que hacer votos, tomar preceptos o hacer promesas?

Sólo si quieres y luego de haberlos considerado, por supuesto. Nadie te obliga a nada, tú eres el responsable de tu vida; tu felicidad depende de ti al igual que tu sufrimiento. Aquí aprendemos que nadie nos mete en problemas somos nosotros mismos quienes hemos sembrado las causas para que esos problemas aparezcan. Los votos nos sirven como puntos de referencias, como motivación constante, como derrotero, guía y dirección y nos ayudan a esforzarnos para cumplir con aquello que nos hemos propuesto. Hay una buena norma para esto, sólo promete lo que puedes, lo que te es factible, lo que te sea posible, sin exagerar -ni por defecto ni por exceso- y esto de nuevo lo decides tú. Nadie tiene que enterarse de tus votos esto es asunto personal. Pero no hay nada obligatorio. Hay días en que intentamos vivir como si fuéramos monjes tomando preceptos durante 24 horas. Es interesante, pues nos da perspectiva y nos permite darnos cuenta de nuestros cientos de apegos. Quizás algún día puedas practicarlo se les conoce como “los ocho preceptos”. Bueno, quizás estas preguntas y respuestas te hayan ayudado a comprender un poco más este sendero llamado Budismo. Se dice que el Buda dio 84.000 enseñanzas para todo tipo de seres, y seguramente estarán allí las que tú y yo necesitamos; todo es asunto de voluntad, querer hacerlo. Que tu mente esté en paz.

¡Una vez más, bienvenida(o)!
 

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